Otra tarta sin horno! Tarta de leche merengada, fresquísima!

Estaremos todos de acuerdo en que éste está siendo un verano para encender poco el horno con estos calores…Pues qué alegría cuando me llegó el post de Megasilvita con esta receta (que a su vez la probó de Sophie Bakery). Y viendo que no llevaba horno y además sabiendo lo que le gusta la leche merengada a uno que  yo me sé, me decidí a probarla, y, qué éxito!! La tarta es suave, fresca y muy rica, seguro que si la probáis una vez repetiréis. También es muy fácil de hacer y se tarda poco, mancharéis algún utensilio más que con nuestra riquísima receta de pastel de queso, pero merece la pena, atent@s!

Ingredientes para un molde de 18cm de diámetro o uno de aproximadamente de 22x18cm

200-250 gr galletas Napolitanas

60 gr mantequilla

200 ml leche entera

5 hojas de gelatina

385 gr leche condensada

1 palo de canela

1 corteza de limón

1 corteza de limón rallado

1 cucharadita de canela en polvo

5 claras de huevo

600 ml nata +35% MG

Lo primero que vamos a hacer es la base de la tarta con las galletas y la mantequilla. En la receta inicial la galleta se tritura, se mezcla con la mantequilla fundida y se amasa para dejar una pasta homogénea. A nosotros en casa nos gusta notar los trocitos de galleta por lo que no trituramos tanto sino que hacemos migas de galleta con las manos, hacedlo a vuestro gusto. Cuando hagáis la base quizá os pase como a mi que al principio me pareció que era demasiada cantidad. Os diré que una vez probé la tarta cambié totalmente de idea porque la base está riquísima con las napolitanas y conjuga a la perfección con el resto de la tarta.

Poned la mezcla de galleta triturada y mantequilla fundida en el fondo del molde y aplanad con una cuchara. Si vais a desmoldar la tarta y queréis que quede perfecta, utilizad un molde desmontable. Además en la receta se recomienda poner una tira de acetato en el contorno interior del molde para que no se pegue. Reservamos el molde con la base en el frigorífico.

A continuación, ponemos en un cazo la leche, la corteza de limón y el palo de canela y calentamos hasta que rompa a hervir. Mientras, hidratamos las hojas de gelatina en agua fría. Una vez la leche a roto a hervir, la retiramos del fuego, la colamos y le añadimos las hojas hidratadas y escurridas de gelatina. Removemos para que se deshagan en la leche y se mezcle todo bien.

A la mezcla de leche con gelatina le añadimos la leche condensada, la ralladura de limón, la cucharadita de canela y batimos a velocidad baja mientras la mezcla coge temperatura ambiente.

En otro cuenco bien limpio y seco, montamos las claras en un merengue suave y se lo añadiremos poco a poco, en tres partes, a la mezcla anterior, haciendo movimientos envolventes con la espátula, con paciencia para que no queden grumos.

Ya solo nos queda semimontar la nata, que acabamos de sacar del frigorífico, y añadirla de la misma forma que las claras, poco a poco y con movimientos envolventes.

Echamos toda la mezcla sobre nuestra base de galleta que teníamos en el molde en la nevera y dejamos enfriar al menos 8 horas, o de un día para el siguiente.

Al día siguiente desmoldamos y espolvoreamos canela por encima. Veréis que la crema ha quedado en dos texturas, arriba más aireada como mousse y abajo, sobre la galleta, con más peso tipo flan.

Si además queréis un aspecto final perfecto, os recomendamos que utilicéis los productos para tartas de boda de Westwing, son una preciosidad y los queremos todos!!

Esperamos que os guste esta receta y os recomendamos visitar a Megasilvita que tiene recetas buenísimas y muy bien explicadas! Dejadnos vuestras impresiones sobre esta tarta tan fresquita, nos encanta leerlas todas!

Nos vemos en el próximo Bocadito!